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La dificultad de aceptar que terminó

Foto del escritor: Daniela López Méndez
Daniela López Méndez
11 jun
2 min de lectura

Actualizado: 15 jun

Cuando una relación termina, solemos pensar que nuestro mayor problema es la ausencia de la otra persona. Sin embargo, muchas veces lo que más nos duele no es la pérdida en sí, sino nuestra resistencia a aceptarla.


La mente tiene formas muy ingeniosas de evitar el duelo. Una de ellas es llevarnos una y otra vez a las mismas preguntas: ¿por qué se fue?, ¿qué hice mal?, ¿qué habría pasado si hubiera actuado diferente? Pasamos horas analizando conversaciones, recordando momentos y construyendo teorías que parecen acercarnos a una respuesta. Pero, en realidad, muchas veces sólo nos mantienen conectados a una historia que ya terminó.


Pensar constantemente en las razones de la ruptura puede convertirse en una forma disfrazada de mantener vivo el vínculo. Otra trampa frecuente de la mente es recordar únicamente lo bueno. De repente, los momentos felices ocupan todo el espacio y aquello que nos hizo sufrir parece desaparecer, idealizamos a la otra persona, la colocamos en un pedestal y olvidamos que también tenía defectos, errores y comportamientos que nos lastimaron.Por eso puede ser útil recordar la relación de manera completa, no sólo las partes que extrañamos. No para alimentar el resentimiento, sino para recuperar una visión más realista de lo que vivimos.


Y quizá una de las cosas más difíciles de aceptar es que terminar una relación con la esperanza secreta de regresar también puede convertirse en una forma de permanecer atados al pasado. Porque mientras una parte de nosotros sigue esperando que todo vuelva a ser como antes, otra parte permanece en pausa, sin permitirse avanzar por completo.


Aceptar que algo terminó no significa dejar de querer a una persona de inmediato. Tampoco significa que lo vivido perdió valor. Significa reconocer que algunas historias cumplen su ciclo y que aferrarse a ellas no cambia el desenlace.

A veces, el primer paso para sanar no es encontrar todas las respuestas. Es dejar de perseguirlas. Terminar una relación con la esperanza de regresar te quita libertad.

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