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Comprender no es estar de acuerdo

  • Foto del escritor: Daniela López Méndez
    Daniela López Méndez
  • 15 jun
  • 1 min de lectura

¿Es posible mantener una conversación profunda con alguien que piensa completamente diferente a nosotros? Muchas veces parece que no.


Cuando escuchamos una opinión que contradice nuestras creencias, sentimos la necesidad de responder, argumentar o demostrar por qué nuestra postura es la correcta. Como si el objetivo de la conversación fuera convencer al otro de que está equivocado.


Pero quizá una conversación no siempre necesita un ganador.


Cada persona observa el mundo desde una historia distinta. Sus experiencias, su educación, sus heridas, sus valores y sus aprendizajes influyen en la manera en que interpreta la realidad. Por eso no debería sorprendernos que dos personas lleguen a conclusiones diferentes sobre un mismo tema. Sin embargo, con frecuencia confundimos comprender con estar de acuerdo.


Pensamos que si intentamos entender a alguien, estamos validando sus ideas. Que si escuchamos sin juzgar, estamos renunciando a nuestras propias convicciones. Pero no son la misma cosa.

Es posible comprender por qué una persona piensa de determinada manera sin compartir su opinión. Es posible escuchar sin adoptar sus creencias. Es posible respetar sin estar de acuerdo.


Cuando entendemos que los demás tienen derecho a pensar diferente, la conversación deja de ser una batalla y se convierte en una oportunidad para conocer una perspectiva distinta de la nuestra.


Y quizá ahí reside una de las formas más difíciles de respeto: reconocer la humanidad del otro incluso cuando sus ideas no coinciden con las nuestras.


Porque comprender no significa dar la razón. Significa aceptar que existen formas de ver el mundo distintas a la propia.

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