El arte de aceptar lo que es
Aceptar la realidad puede ser uno de los caminos más cortos para dejar de sufrir.
Gran parte de nuestro sufrimiento no proviene de lo que ocurre, sino de la resistencia a que las cosas sean como son. Nos frustramos intentando cambiar situaciones que no dependen de nosotros, esperando que otras personas actúen como quisiéramos o construyendo expectativas que el mundo nunca prometió cumplir.
Y cuando la realidad no coincide con esas expectativas, aparece la frustración.
Aceptar no significa resignarse ni conformarse con todo. Significa reconocer con honestidad aquello que hoy está fuera de nuestro control para dejar de gastar energía peleando contra ello.
Amar lo que es puede verse como aceptar que tu familia quizá no actúe como esperas, que los días lluviosos también forman parte del clima, que el tráfico es una característica de la ciudad en la que vives o que algunas personas simplemente tomarán decisiones distintas a las que tú habrías tomado.
Cuanto antes abraces la realidad, antes podrás dirigir tu energía hacia aquello que sí puedes transformar. Porque la paz no siempre llega cuando las circunstancias cambian; muchas veces llega cuando dejamos de exigir que sean diferentes para poder empezar a actuar sobre lo que realmente está en nuestras manos.




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